El mundo de loza de Carmen Sanhueza

El mundo de loza de Carmen Sanhueza
Sra. Carmen Sanhueza y su hija Arlette P. Doussoulin Sanhueza

Más de 4 mil piezas integran su colección

Ha viajado para conseguirlos. Ha ido a remates, ha recorrido ciudades de Chile y el mundo y la maleta – junto a la de su familia y amigas – siempre tiene espacio para traer un plato que destaca por su diseño, color, origen o, simplemente, por su belleza. A veces, un plato que era sencillo, resulta ser una pieza muy interesante. Platos antiguos pertenecientes a hoteles y cafés como el Dino’s también retratan la historia de Temuco y Chile.

Ha llegado a una gran colección y sigue creciendo, pero ahora su foco apunta a platos chicos que destaquen por su belleza y antigüedad.

Como banquetera, explica, lleva más de 27 años a cargo de Eventos Los Robles, empresa que  ha ganado gran prestigio por su servicio y calidad. Ha sido emprendedora desde muy joven en distintas áreas.

Carmen Sanhueza se define como una  coleccionista lúdica,  que juega. “Siempre estoy pendiente de los platos, de buscar nuevas piezas”. Y sus ojos brillan cuando relata las múltiples vivencias que rodean esta colección.

El mundo de loza de Carmen Sanhueza

Cuando comenzó a coleccionar, hace unos 40 años, dice que era más fácil obtenerlos, había más disponibilidad. De hecho, prácticamente hoy ya no se hacen en Europa, explica, todo viene de China. Turisteando visitó fábricas de platos en ese país, las cuales la impresionaron, no sólo por la belleza en los diseños y sus terminaciones, si no que por los precios altísimos que cobraban.

Su afición partió hace más de 40 años, cuando se dedicó a hacer platos de cerámica con una amiga Para exhibirlos y venderlos, los pegaron en la pared. Poco a poco se fueron vendiendo y se encontró con que los platos se veían muy lindos de esa manera. Y fue poniendo otros al lado y el resultado la motivó a seguir adelante. Ese fue el inicio de esta colección impresionante por el colorido y cantidad que tapizan los muros del primer piso de las oficinas de Los Robles.

La historia tiene recuerdos tristes. Hace algunos años, hubo un incendio en la casa donde vivía, en que perdió gran parte de su colección. Pero de a poco la fue reconstruyendo. “Cada vez que podía, Compraba uno en la antigua casa Chic en Temuco”, recuerda. 

El mundo de loza de Carmen Sanhueza

“Hoy tengo cerca de 2 mil pegados en la pared y el resto guardados en cajas, lo que debe sumar unos 4 mil platos. Me gustaría tener más tiempo y ponerlos en forma temática”. Ya lo hace agrupando platos por países, diseños de animales, artistas, colores, paisajes y una larga Iista. Hablar de su colección la apasiona y le gusta.  Lo lindo, dice Carmen, es que es un hobby que refuerza la amistad con quienes la rodean, que siempre que viajan le traen platos. O bien, rescatan piezas familiares y se las regalan, A veces pasan semanas en que su colección no crece, hasta que llega una amiga con un obsequio.

Carmen reconoce que toda su familia está involucrada en esta colección. Cada cliente o visita dedica varios minutos a recorrer este tesoro que Carmen ha ido reuniendo.

Están muy bien pegados y protegidos, por lo que los temblores, incluso el terremoto de 2010, no le provocaron daños a su colección.

Sus hijas Myriam y Arlette, junto a sus nietas, también se han sumado al hobby. Toda la familia aporta. “Es un hobby que, con el tiempo, se transforma en obsesión. Ves un plato y lo quieres. He conocido coleccionistas de platos pero no en esta cantidad”, dice.

Ha conocido mucho al investigar sobre platos. Es un tema que le interesa y que, de a poco, le abrió puertas a una colección de tazas, que es bastante importante. Antigüedades como balanzas de almacén, televisores y radios también se suman a la decoración.

“Lo bonito de coleccionar es que los veo y  recuerdo de dónde salieron, cómo llegaron. Me gustaría conocer a otros coleccionistas de platos, para intercambiar también. Me encanta que la gente los conozca y vea, me hace muy feliz”.

  • El más querido: es un plato que su nieta Josefina, quien es atleta, se lo trajo de regalo cuando fue al lanzamiento de las Olimpiadas de Brasil en 2014.
  • El más anecdótico: un plato de Lugano, con un paisaje, que le trajo una amiga. Luego, en Sábados Gigantes, mostraron al pintor y el lugar. Otro plato proveniente de Portugal, venía con un diseño y, al lavarlo, se despintó y apareció un ave y el lago de Portugal debajo de esa capa.
  • Los más exóticos: Los platos que vienen desde Estambul, que representan las mezquitas.
  • El más antiguo: Varios disputan el rol, pero destacan unos hechos en Chile hace a lo menos 80 años.
  • Los históricos: Las bodas reales de Diana y Príncipe Carlos, como las de sus hijos Guillermo y Harry, son puntos destacados en su colección.