Investigación y Desarrollo para Lago Villarrica y el rol de la Universidad de La Frontera

Dr. Juan Carlos Ortega-Bravo Director del Centro de Gestión y Tecnologías del Agua. Facultad de Ingeniería y Ciencias Universidad de La Frontera
Dr. Juan Carlos Ortega-Bravo Director del Centro de Gestión y Tecnologías del Agua. Facultad de Ingeniería y Ciencias Universidad de La Frontera

Desde hace un tiempo, la calidad del agua del Lago Villarrica ha dado que hablar. Lo bueno de esta situación es que aun estamos a tiempo de resolver el problema. Es así como, desde el año 2017, la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad de La Frontera, a través del Centro de Gestión y tecnologías del Agua ha implementado y validado modelos matemáticos de transporte de nutrientes para toda la cuenca del lago, porque, si bien el Lago Villarrica es el cuerpo receptor de los nutrientes, la causa se encuentra aguas arriba, en el uso que se le da a ésta y al territorio.

Para el logro de estos modelos se han requerido 2 años de investigación, tanto en el territorio, con el levantamiento de muestras periódicas de la calidad de las aguas en ríos y esteros; como en el análisis de información geoespacial y climática, geolocalización de fuentes puntuales y difusas, análisis de información pública y privada referente a estudios previos, casos nacionales e internacionales e información inédita proporcionada por servicios públicos y municipalidades. 

La sistematización y gestión de todos estos datos ha confluido en el desarrollo de herramientas matemáticas que hoy permitirían al Ministerio del Medio Ambiente planificar y evaluar medidas de control y gestión, las cuales, a un mediano y largo plazo, darán frutos en la conservación y restauración de la cuenca del Lago Villarrica.

Pero ¿qué se requiere para la planificación? En primer lugar se requiere una base legal consensuada y aceptada por la sociedad.

Durante los últimos 20 años, Chile se ha preocupado por establecer bases legales que permitan sustentar el crecimiento económico en armonía con las metas ambientales que la sociedad y nuestro territorio demandan. Uno de esos aspectos es el mejorar la calidad del agua mediante instrumentos de gestión ambiental, tales como las normas primarias, enfocada a regular riesgos para la vida o salud de la población); normas secundarias, enfocada a regular riesgos para la protección o conservación del medio ambiente, o la preservación de la naturaleza; y las normas de emisión, que establecen límites a la cantidad de contaminantes emitidos al aire o al agua. 

Ejemplo del uso de estos instrumentos es el establecimiento de la norma secundaria de calidad ambiental para la protección de las aguas continentales superficiales del Lago Villarrica (D.S. 19/2013), mediante el cual durante el año 2018, en el segundo informe de calidad del Lago Villarrica presentado por el Ministerio del Medio Ambiente, se declara Zona Saturada la subcuenca del Lago Villarrica por la superación de los parámetros Transparencia, Clorofila “a” y Fósforo Disuelto. Lo cual da paso al diseño e implementación de un plan de descontaminación.

Al respecto, el Ministerio del Medio Ambiente conformó una mesa técnica con la intención de generar una instancia de acercamiento con actores de la sociedad civil, quienes contribuyeron con antecedentes claves para la determinación de las principales fuentes aportantes de nutrientes a la cuenca. Además, el Ministerio hoy trabaja en la conformación de un Comité Operativo Ampliado, el cual es una instancia formal de participación en el Anteproyecto del Plan de Descontaminación y permitirá difundir el trabajo realizado a la fecha por el Comité Operativo (conformado por todos los servicios públicos con responsabilidad en la materia). Respecto de la difusión de las acciones a la ciudadanía, el Ministerio también ha diseñado una instancia de Participación Ciudadana Anticipada la cual permitirá llegar a los actores de la cuenca para informar y empoderar a la ciudadanía en esta materia.

Es en este contexto que la Universidad de La Frontera muestra una vez más el compromiso con la región; con el medio ambiente, con las personas y el gobierno, generando instrumentos que permitirán tener mayor certeza del impacto que generará cada medida a implementar, dando seguridad a la futura inversión pública en la materia y, por ende, a los habitantes de nuestra región.