Sebastián Zúñiga Palominos. Un joven ejemplo de vida

Sebastian Zúñiga, Cumbres inclusivas

A pesar de sufrir en 2016 un grave accidente que cambió su vida, el 21 de noviembre de 2019 llegó a la cumbre del Cerro El Plomo (5.424 m) tras 120 horas de trabajo junto a un equipo de montañismo inclusivo.

Calistenia, bicicleta y handball (del cual fue seleccionado nacional) son algunos deportes que Sebastián Zúñiga Palominos (24 años) ha practicado, pues una de sus características es mantenerse siempre activo y en movimiento. Hoy sigue con la bicicleta y hace un año sumó la escalada, la que le permitió completar exitosamente una expedición de montañismo inclusivo al Cerro El Plomo, de 5.424 metros de altura.

“Conté con mucha ayuda en la expedición, incluso aprendí de personas de otras partes del mundo con quienes me contacté. Fue un reto muy grande, el que logré en el tercer intento. La escalada inclusiva es una disciplina muy nueva y espero seguirla practicando y difundiéndola, porque es importante que la gente sepa que con trabajo en equipo y con decisión personal todo se puede lograr”, señala.

Pero toda esta actividad -admirable en cualquier joven de hoy- es aún más notable porque Sebastián no cuenta con movilidad en sus piernas, producto de un grave accidente que sufrió el verano de 2016 mientras descendía el Cerro Mariposa en bicicleta.

“Aprendí que lo que me pasó no era algo malo, por lo que cuando terminaron las operaciones y el tiempo de la recuperación (casi un año) empecé a hacer deporte. Siempre me ha gustado el deporte y mantenerme activo”, afirma, “Hoy sigo practicando deportes adaptados y mis hermanos y amigos siempre me han motivado en esto”.

Este año se prepara para su segundo año de la carrera de periodismo en la Universidad de La Frontera, profesión en la que espera volcar sus capacidades comunicativas, las que ya ensaya en su cuenta de instagram sillaviajeracl donde narra sus viajes en silla de ruedas.

El año pasado fue dado de alta por la Teletón, pero continúa apoyando esta campaña solidaria. “Tuve un programa intensivo de rehabilitación en la Teletón de Santiago y luego seguí acá en Temuco, con rehabilitación ambulatoria, apoyo psicológico y talleres artísticos”, recuerda. En Teletón encontré un mundo totalmente distinto, lo que incluso alguna vez critiqué antes de conocer. Me tapé la boca solo y ahora estoy dispuesto a seguir apoyando la campaña que realizan”. 

Hiloramas

Otra de sus pasiones y también una forma de financiar sus proyectos son los hiloramas, arte geométrico que comercializa en distintas ciudades, a través de su cuenta de Instagram geometrico.art y del cual también imparte talleres, recursos que le permiten financiar sus deportes y sus viajes.

“En el periodo de recuperación del accidente, cuando aún no podía volver al deporte, empecé a dibujar y en youtube encontré lo de los hiloramas, lo que al principio fueron como una especie de arte-terapia. Al día de hoy creo que fabricado más de 400”, recuerda, agregando que “sus diseños geométricos son bien especiales, sirven para armonizar espacios y al mirarlos siempre se ven cosas nuevas”.

Entre sus proyectos a futuro -en que siempre le apoyan sus padres, sus dos hermanos mayores y sus amigos- se cuenta seguir fomentando el montañismo inclusivo y un proyecto aún en reserva, para el que necesita reunir una cantidad importante de dinero.

El mensaje

“Si quieres que algo se muera, déjalo quieto. Independiente de todo lo que pasa en la vida, si uno se queda quieto se muere. A pesar de algunos problemas y frustraciones, miro para atrás y veo que nunca me he quedado quieto, nunca he dejado de hacer cosas”, reflexiona, y a quienes muchas veces se quedan encerrados en sus casas, les recomienda: “siempre es bueno salir, viajar, hablar con alguien, moverse, hacer las cosas que a uno le gustan, aunque sea difícil, siempre va a haber alguien que te va a ayudar. Eso me ha motivado para seguir adelante y ser positivo frente a la vida”.