Marco Antonio Cuevas Riffo, Pianista: En estos tiempos de pandemia la música es un remedio para el alma

El joven pianista temuquense tiene una gran experiencia en conciertos y reconocimientos a nivel nacional e internacional. Hoy se siente un privilegiado por lo que ha logrado en su carrera, pero también siente la responsabilidad de hacer algo por lo que ocurre en la sociedad.

Marco Antonio Cuevas Riffo nació en Temuco, se crio en la población Amanecer, estudió piano desde los seis años, se tituló como concertista en piano en la UACH de Valdivia y fue apoyado por la Fundación Roberto Bravo, entre otros.

Luego se fue a Estados Unidos por 19 años, donde realizó tres programas de posgrado en interpretación. Posteriormente se trasladó a España, desde donde regresó a Chile en septiembre 2019, a un mes de que se produjeran numerosos cambios en nuestro país, regresando junto a su esposa por temas familiares.

El artista ha sido premiado en numerosos concursos internacionales y ha realizado presentaciones en países América Latina, Estados Unidos, Europa, África y Medio Oriente. Recuerda con especial afecto un concierto en la Casa de Chopin, cerca de Varsovia, privilegio que sólo unos pocos pueden contar.

Orígenes

El pianista proviene de una familia de 7 hermanos, uno de los cuales era profesor y le enseñó sus primeras notas en un pequeño teclado. “Luego me detectaron en la Fundación Roberto Bravo, y me recomendaron emigrar de Temuco a Valdivia, para recibir clases de la afamada pianista Ximena Cabello, en el Conservatorio de Música de la Universidad Austral de Chile”, lugar donde se tituló como concertista en piano, con distinción máxima, a los 17 años de edad.

“Temuco está mucho mejor ahora, incluso existe un Teatro Municipal”, menciona al recordar que tuvo que partir en busca de mejores horizontes musicales, “pero aún se necesita mucho más, y los jóvenes talentos aún deben salir y estudiar en otros lugares si quieren convertirse en músicos profesionales”.

Sensibilidad social

Consultado sobre la visión que tiene sobre su vida como pianista profesional, señala: “Esto es un trabajo. Ensayo las mismas horas o más de las horas que una persona trabaja en una oficina”, pero además destaca una sensibilidad social que pocas veces el público aprecia en los músicos profesionales.

“Un musico profesional debe vivir en contacto con la sociedad, con la naturaleza, con todo lo que le rodea”, explica, “por ejemplo, Rubinstein, mencionaba su contacto con la naturaleza; Bach, considerado uno de los padres de la música moderna, decía que sus composiciones eran “para mayor gloria de Dios y alimento para el alma del prójimo”, un aporte de la música que se constata especialmente en tiempos difíciles.

“Por mi parte, siempre estoy pendiente de lo que pasa en el país y quiero ser un aporte para la sociedad y para las personas. Estoy consciente del privilegio que significa dedicarme completamente a lo que me apasiona, pero eso también significa una responsabilidad de mi parte”.

Jóvenes talentos

En cuanto a los niños que manifiestan talentos musicales, Marco Antonio recomienda apoyarlos siempre. “El arte es una contribución muy grande para la sociedad y para el ser humano. Especialmente en estos tiempos de pandemia, la música es un remedio para el alma”.

Según Cuevas, piano o violín se pueden estudiar a cualquier edad, “de hecho en países extranjeros se realizan conciertos y festivales de músicos aficionados, que tienen otras profesiones, pero una afición muy grande por la música”.

“En Temuco, la Escuela Armando Duffey ha sido un aporte para el desarrollo del arte, pero aun falta mucho. En Estados Unidos, por ejemplo, existen muchos programas de música dentro de la escuela, durante toda su educación los niños y jóvenes practican música”, explica.

Actualidad

“Actualmente estoy enfocado en la interpretación, más adelante existe inquietud por la composición o la dirección orquestal, pero la carrera de músico profesional es de maduración lenta, y continúa hasta muy avanzada edad. Recordemos que como promedio, los pianistas llegan a un punto de madurez desde los 40 años de edad en adelante”, señala.

“Cuando existan las posibilidades de viajar, probablemente vayamos a España, fue uno de los países que más nos ha gustado, y espero con ansias reanudar mi calendario de conciertos en el extranjero”, indica.