Óscar Kröll Schneider, orfebre:

A nivel nacional somos cinco personas que desarrollamos esta técnica

Descendiente de alemanes que llegaron a Chile en busca de mejores horizontes, abandonó la seguridad de un trabajo de oficina para aventurarse en un arte exclusivo, en base al cacho de buey.

“Nací en Victoria, estudié en Temuco y me fui a Santiago para estudiar diseño gráfico publicitario en el INACAP. Luego me quedé en Santiago, trabajé en agencias, eventos, hasta que llegué a un banco. Ese trabajo no era muy motivante y un día me llamó una amigo para que le ayude en un taller de joyería, luego apareció una persona para encargar un trabajo en cacho de buey y yo me hice cargo, fueron varios meses de aprendizaje hasta llegar a dominar la técnica”.

Así resume su historia Óscar Kröll Schneider, desde su nacimiento, hasta eses encuentro casual con la técnica para trabajar el cacho de buey: “Actualmente soy orfebre, y he logrado diseñar joyas basadas en cacho de buey engastado en metales nobles. Creo que a nivel nacional somos cinco personas que desarrollamos esta técnica”.

Clientes ABC1

El experto explica que el cacho de buey no es un hueso, como piensa la mayoría, “es una especie de extensión como las uñas y está recubierta de keratina, y con ese material es con el que se trabaja. Todo el mundo conoce este objeto como un desecho, como algo que va a la basura. Pero aplicando el arte y el diseño de autor se puede llevar hasta las más altas esferas, gran parte de las personas que compran estas joyas en la actualidad pertenecen al sector ABC1”.

“Luego de aprender la técnica, decidí volver a mi entorno familiar en Victoria, en la Región de La Araucanía, y comencé a trabajar para que se identifique mi trabajo como un producto que se identifique con esta zona”, agrega, “En este sentido, logré encontrar apoyo en SERCOTEC, comencé a establecer redes de contacto, participé en ferias y exposiciones en el Mall de Temuco y como expositor estable en la tienda del Museo Regional de La Araucanía, pues consideraron que mis trabajaos formaban parte de una corriente mapuche-contemporánea, también accedí al Pabellón de La Araucanía, a la tienda de arte de la Universidad Católica de Temuco y en el Mall Mirage”.

El artista explica que “Las personas que aprecian esta joyas saben el valor que tienen, son piezas únicas, exclusivas, y quienes la compran saben el valor que tienen y lo pagan. Así también son piezas muy valoradas en el extranjero por su diseño y sus terminaciones”.

Actualmente forma parte del Registro de Artesanos de Chile, lo que además de exponer y comercializar sus productos, le ha permitido realizar talleres y clases particulares. “La enseñanza de este arte no se puede realizar por internet, cuando lo hacíamos presencial trabajaba con seis alumnos y logramos talleres muy exitosos, por ejemplo en el Liceo Pablo Neruda, donde nuestro taller fue el que tuvo más asistencia de todos los realizados en el liceo.

Al ser consultado si prefiere que su trabajo sea conocido como arte o como artesanía, Kröll explica que muchas veces ha participado en exposiciones de artesanos o muestras artesanales, pero prefiere que su trabajo sea considerado como parte de la orfebrería, que mezcla arte y técnica para trabajar con materiales preciosos.

“En Chile aún no se logra una valoración del trabajo que se realiza con las manos, de la creatividad, el arte, el diseño, el tiempo, la dedicación… es por eso que para potenciarnos entre nosotros hemos debido asociarnos a organismos internacionales como el Comercio Justo (Fair Trade) o crear agrupaciones locales como la Corporación Cultural Rakizuam”, señala Kröll.

Gracias al Comercio Justo, los artistas como Óscar Kröll cuentan con una certificación internacional, que garantizan una producción basada en la equidad, con criterios sociales y de protección ambiental. “Pero aún nos faltan temas pendientes como la protección del diseño de autor, una ley de artesanía, entre otras”, agrega.

“El primer año en pandemia ha sido muy lento para trabajar, con dificultades para comercializar e incluso para acceder a insumos. Esto ha significado un giro de 180° en nuestras vidas y yo creo que ya nada va a ser como antes. Una de nuestras últimas grandes actividades presenciales fue la muestra “Secretos de La Araucanía: Artesanos de Excelencia”, realizada en el Centro Cultural la Moneda en enero de 2020. Actualmente mi trabajo forma parte de un catálogo digital del Pabellón de La Araucanía. Hoy también se han vuelto muy importantes los trabajos a pedido”, puntualiza.

Si quiere conocer el arte de Óscar Kröll Schneider, lo puede encontrar en su cuenta de Instagram @oscarkrollshneider