A través de una conversación por audios de Whatsapp, uno de los fenómenos humorísticos del último tiempo repasa sus inicios, el impacto de las redes sociales en su trabajo y los próximos pasos en el mundo del Stand Up Comedy.

Si hay un hecho que grafica bien el momento que el humorista Diego Urrutia (26) está viviendo son sus presentaciones de Stand Up Comedy, marcando un antes y un después producto de la pandemia. Medio en broma, medio en serio, él relata que estuvo en “aforo reducido” desde 2015, cuando comenzó a hacer sus shows en diferentes escenarios de Temuco, luego de forjar una escena local tras participar de los talleres que realizaba Felipe Avello.

En ese entonces, actuaba con cinco amigos, su presentación no pasaba de los 15 minutos, y muchas veces el público no estaba interesado en el comediante de turno. Cuando se empezaron a reabrir los espacios artísticos en agosto pasado, Diego vivió las retribuciones de su trabajo, luego de sacar diariamente videos divertidos para redes sociales hablando de contingencias o características de la vida diaria. Para dimensionar su impacto, un video de él analizando cómo los chilenos se expresan con la letra A, alcanzó las 2.3 millones de visualizaciones.

Un año intenso coronado con la popularidad y la buena recepción de su humor, luego que sus videos en TikTok sobrepasaron los 11.2 millones de me gusta, contando con más de 272 mil seguidores en dicha aplicación. Desde mediados de 2020, Urrutia viaja por Chile con shows de larga duración de cerca de 90 minutos, algo nuevo para él, que ya se acostumbra a contar con más de 50 asistentes a sus presentaciones.

Valparaíso, Talca, Chillán, Antofagasta, Valdivia, Concepción, Osorno o La Serena han sido parte de los lugares que ha visitado con una rutina en la que explota sus virtudes; una faceta actoral donde la improvisación es su gran aliada probando con el freestyle. A sus shows también invita a teloneros de la ciudad, compartiendo su momento con comediantes como Javier Gajardo, Agustín Gatica, entre otros. 

Si bien la recepción del público siempre ha sido positiva, sobre todo cuando fue recientemente al festival Lollapalooza, y grupos de personas llegaban a saludar o a pedir una foto para Instagram, la autocrítica siempre está presente. Sin desvalorizar lo que ha logrado, el cómico reconoce que no se “encuentra muy bueno” en su oficio, más siempre está avanzando.

Luego agrega: “Mucha gente se tiende a estancar. Yo siento que tengo un potencial que en algún momento voy a llegar a ser bueno”. Diego sabe que la única forma de ir puliendo sus chistes es tomando el micrófono y salir a hacer lo que le gusta, esta vez con una actitud más cómoda y el respaldo del público.

Mientras Diego se prepara para un abril cargado de presentaciones en el sur, con espectáculos entre Los Ángeles y Valdivia, el cómico espera en un futuro cercano comenzar a presentarse en teatros de Santiago, donde anhela hacer un show musical acompañado de guitarra y piano, como ya ha mostrado en videos haciendo covers de canciones del momento. “Hay momentos en los que yo digo que no soy bueno, pero en otros momentos veo cómo la gente me saluda y me conoce. Trato de mantener ese equilibrio”, sentencia el artista, frente a un año que cambió su vida.

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